La entrada en vigencia del Decreto Supremo Nº 46 (MINSAL) marca un hito: las escorias de fundición dejan de ser un pasivo minero para convertirse en un recurso estratégico para la infraestructura vial.
Chile genera millones de toneladas de escoria de cobre al año, un material que hoy tiene «luz verde» para su valorización masiva. Este avance es posible gracias a un marco robusto que entrega seguridad jurídica y técnica:
- Habilitación Legal (DS Nº 46): Este reglamento del Ministerio de Salud regula el manejo de residuos mineros, permitiendo su uso en aplicaciones de ingeniería al ser clasificado como un material seguro y no peligroso para este fin.
- Estándar Técnico (NCh 3848): Define los requisitos de calidad para que este «árido artificial» garantice pavimentos resistentes y duraderos.
Beneficios de esta Simbiosis Industrial:
- Protección del entorno: Reduce la extracción de áridos naturales desde lechos de ríos y canteras.
- Gestión de pasivos: Da un uso productivo a más de 40 millones de toneladas de escoria ya acumuladas en el país.
- Calidad técnica: Ofrece un rendimiento igual o superior a los materiales convencionales en obras viales.
Para Territorio Circular, este es un paso concreto en la Hoja de Ruta 2030. La normativa ya existe; el desafío ahora es que las licitaciones públicas y privadas prioricen este insumo para transformar un residuo histórico en las rutas sostenibles del futuro.




